05 septiembre, 2012

Crítica» Trilogía de la Bella Durmiente de Anne Rice




Esta trilogía fue escrita originalmente bajo el seudónimo A. N. Roquelaure, y tiempo después se volvió a publicar bajo el nombre verdadero de su autora: Anne Rice.
El mes pasado Ediciones B publicó de nuevo estos libros en su sello digital B de Books.


Con esta admirable novela erótica Anne Rice inicia su sugestiva trilogía de la Bella Durmiente. Tras cien años de sueño profundo, la Bella Durmiente abre los ojos al recibir el beso de un príncipe. Despierta completamente desnuda y sometida en cuerpo y alma a la voluntad de su liberador, quien la reclama de inmediato como esclava y se la lleva con él a su reino.



Continúa la sugestiva trilogía de la Bella Durmiente. Durante todo un año los campesinos del pueblo de la reina Eleonor ahorraban esperando el día en que, por unas cuantas monedas, podían adquirir un esclavo, algún príncipe que, tras desobedecer a las damas y caballeros del castillo, fuera enviado, como castigo, a pasar todo el año en las calles del pueblo, donde tendría que obedecer a cualquier humilde mozo o sirvienta que pagara por él en subasta pública. Cuando a Bella la separan de Tristán, le invade el miedo al igual que a él. Pero muy pronto ella descubrirá que la vida allí no es tan dura, pues tras los castigos matinales llegan las fiestas nocturnas en el mesón, con el capitán y todos los soldados.

«En cuanto abrí los ojos supe que nos acercábamos a tierra. Así que el viaje esta llegando a su fin, pensé. Finalmente sabremos lo que nos depara esta nueva cautividad en la que estamos destinados a ser inferiores e incluso mas abyectos que antes. Experimente miedo, pero también cierto alivio. A pesar de los temores y conflictos que nos embargaban, no eramos los mismos seres ruborizados y avergonzados de otros tiempos. Nadábamos, cada uno a su propio ritmo, en la corriente turbadora del tormento erótico...»



En un principio tenía pensado hacer la crítica de esta trilogía en tres partes, una por cada libro, como las otras críticas que he ido subiendo, pero llegué a la conclusión de que era mejor hacer una crítica conjunta, puesto que a medida que iba leyendo supe que repetiría bastantes cosas de sus tramas.
Antes de nada, esta serie de libros no es para todos. Para leerla tenéis que dejar de lado todas vuestras ideas preconcebidas sobre el sexo, la sexualidad y el sexo consensual. Y tener muy claro que esto no es la historia de ninguna mujer real, si no que es el relato ficticio de la Bella Durmiente y del príncipe que la despertó, al menos al principio, porque después se convierte en una historia de BDSM, acrónimo formado por las iniciales de algunas prácticas sexuales (B: bondage – D: disciplina y dominación – S: sumisión y sadismo – M: masoquismo).

El rapto de la Bella Durmiente, no es un relato erótico del clásico cuento de hadas, creo que la relación de cuento de hadas parece sólo la forma que ha tenido Anne Rice para poner su fantasía en un entorno que nos resultara familiar. Tiene un buen comienzo, es una buena idea, pero pierde un poquito el norte y se convierte en una inesperada historia de depravación y dolor. En todos los capítulos hay relaciones sexuales y algunas involucran a más de dos personas. Nos encontraremos a hombres que dominan a mujeres, a mujeres que dominan a hombres, a mujeres que dominan mujeres y hombres siendo dominados por hombres. Aderezado con azotes…. Muchos diría yo.
El problema con la lectura de una novela erótica que promete algo para todo el mundo es que, inevitablemente, va a haber capítulos que te dejen indiferente en el mejor de los casos, y que en el peor te disgustarán. Lo que no se puede negar es que la confusión, la desesperación y la vergüenza que siente Bella a lo largo de toda esta parte, fue totalmente convincente y que está muy bien escrita, yo no esperaría nada menos de Anne Rice. Pero me temo que este primer libro le quedó mucho menos profundo de lo que pretendía, y la trama y la caracterización de la mayoría de los personajes son inexistentes, cosa que hace parecer que no tuviera argumento suficiente para llenar una trilogía. Por poneros un ejemplo: cuando el príncipe Alexi empieza a contarnos su historia, lo hace en treinta páginas… ¿Por qué necesitamos que la historia de Bella sea contada con doscientas si cuando el príncipe Alexi nos cuenta la suya que es exactamente igual lo hace en treinta páginas? Aún así esto no quita que escribir esta historia no fuera un movimiento muy inteligente de Rice, pensando en los cuentos de hadas para adultos. Jamás nos podríamos imaginar que la expresión “felices para siempre” que tanto se utiliza al final de los cuentos de hadas, significara algo tan perverso.

El castigo de la Bella Durmiente, esta segunda parte hace profundizar en los personajes un poco más. El argumento es un poquito menos fantasioso y más explícito. Asimismo, el príncipe Tristán (al que conoceremos en la primera parte) es el personaje central de este libro, por lo que hace parecer a Bella un personaje secundario en ocasiones. Nos encontraremos con su visión más agradable de la mentalidad de ser un esclavo, y veremos algunos momentos de ternura y de amor entre Tristán y Nicolás, el cronista de la reina; que es una de las cosas principales que hacen que este libro se redima. A Nicolás le encanta castigarle, y Tristán ama sufrir por su amo. Estamos sin dudar ante una historia sobre el descubrimiento de los placeres del sexo, así como la verdad sobre uno mismo. Los personajes descubren que esas cosas que deben hacer y soportar, y que la mayoría de las veces son humillantes, son también las experiencias que a ellos les aportan más placer. Todo lo que ellos pensaban que sabían acerca de ellos mismos: sus necesidades y sus sentimientos, resultan estar equivocadas. Al descubrir lo que realmente les da placer tienen que superar sus antiguas creencias y valores, y aprender a vivir y aceptar las nuevas experiencias por las que están pasando, y sobre todo, por las que les gustaría pasar.

La liberación de la Bella Durmiente, parte del atractivo de este último libro para mí fue la liberación de la crudeza extrema del Castillo (escenario del primero), y del Pueblo (escenario del segundo). En esta última parte de la saga, Bella, Tristán, Laurent (un príncipe rebelde, fugitivo voluntario del segundo libro), y algunos otros esclavos del pueblo son secuestrados y transportados a más aventuras sensuales en un anónimo reino árabe. Aquí toma el relevo Laurent, que junto a Bella llevarán la batuta de las reflexiones en primera persona. Al encontrarnos en un lugar más exótico, esta parte de la historia me pareció mucho más interesante que las anteriores. Las aventuras sexuales de Bella con el harén del sultán y con su esposa principal se nos presentan con mucha más sensualidad. Y la transformación mental de esclavo a amo en Laurent, junto con su capacidad de resurgir sin problemas de las experiencias vividas es también muy convincente. También me sorprendió muchísimo el desarrollo de Bella y sobre todo como termina su aventura, quién se lo hubiera esperado al empezar a leer la historia.

Como decía al principio esta trilogía no es para todos, y quiero que recordéis que como todas las historias de ficción que se escriben, siempre se exageran algunas de las situaciones, sin que por ello se tenga que caer en el error de querer sacar estas situaciones extremas al mundo real. Por supuesto el BDSM se practica, pero se hace con un consenso establecido previamente, distanciándolo de cualquier situación violenta que no haya sido pactada con anterioridad por los participantes. Esto incluye la intensidad, la forma y que dicho acuerdo se pueda terminar cuando se pronuncie la palabra de seguridad, que permite al sumis@ dar a entender su deseo de no continuar cuando se da cuenta que a llegado a su límite emocional. Y aunque no os parezca así, esta práctica se basa en la confianza y en el respeto mutuo, lo que lo distancia de los malos tratos y de las violaciones.

Así que si os apetece sumergiros en esta trilogía estoy segura que no os dejara indiferentes, para bien o para mal, eso depende de con que predisposición y con qué mentalidad vayáis a su encuentro.